¿Por qué invertir en el Sector Agroindustrial en Guatemala?”

Autor: Roberto Castañeda, Planesa 

Quiero empezar agradeciendo a AMCHAM, por la oportunidad que nos da de contar a la comunidad empresarial nuestras vivencias productivas y comerciales en este bello país que se nos ha dado.

Partiendo entonces desde un punto de vista histórico, es importante tener en cuenta que la agricultura, prácticamente ha existido desde siempre, ya que su origen se pierde en la prehistoria y su desarrollo se gestó en varias culturas que la practicaron, si no simultáneamente, por lo menos de forma independiente, como las que surgieron en el denominado creciente fértil (desde Mesopotamia al antiguo Egipto), así como en nuestras propias culturas precolombinas de América Central y la cultura desarrollada por los chinos al este de Asia.

Dentro de este contexto, Guatemala posee diversas ventajas respecto a otros países del mundo, particularmente por sus condiciones agro–ecológicas favorables, pues se encuentra ubicada dentro de la zona tropical del hemisferio norte, lo que le permite tener una amplia diversidad altitudinal – desde el nivel del mar hasta casi los 4,200 metros de altitud.  Por ello, posee unos 360 microclimas, que permiten ofrecer productos de calidad y variados, aparte de suficiente abundante materia prima durante prácticamente todo el año, constituyéndose así como un país, que con algunas pocas excepciones, suficientemente atractivo para la inversión nacional y extranjera.

Vale la pena acotar que según estadísticas del Banco de Guatemala (BANGUAT) y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), el sector agropecuario en Guatemala, generó el 13.6% del producto interno bruto (PIB) al año 2014, destacando su contribución a la captación de divisas y generación de empleo.

De acuerdo a las encuestas sobre empleos e ingresos de los años 2012 y 2013 del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población económicamente activa en Guatemala es de 6.2 millones de personas, de este total la agricultura emplea al 31.3% (1.9 millones de personas), con una participación femenina del 35% y una participación masculina del 65%. Siendo que de una extensión de 108,889 Km2, el 26% es apto para la agricultura.

Respecto a la participación de Guatemala en el comercio internacional, se tiene la siguiente información reflejada en la siguiente gráfica:

 

Como se observa en la gráfica anterior, el comportamiento de las exportaciones totales se ha mantenido estático con una tasa de crecimiento anual del 0.66% durante los últimos cinco años, en tanto que las exportaciones del sector agroexportador no tradicional han experimentado una tasa acumulativa anual de  6.32% durante el período 2011-2015, pasando de US$ 554.7 millones a US$ 708.8 millones, aumentando también su participación relativa dentro del total de exportaciones de 5% al 7% en estos cinco años.

Actualmente los principales productos agropecuarios son:

  1. a) tradicionales: café, azúcar, banano, cardamomo,
  2. b) no tradicionales: melón, piña, manzana, limón, plátano, papaya, moras, frambuesas, arvejas, esquejes, coliflores, repollo, papa, brócoli, tomate, chile pimiento, cebolla, zanahoria, elote dulce, flores, follajes, crustáceos, peces y granos básicos como el maíz, frijol y arroz, entre otros.

Ya propiamente hablando de las inversiones que han desarrollado nuestras empresas, les puedo decir que estas datan desde 1950, cuando mi padre las inició con la siembra de algodón, que posteriormente (durante tres décadas) se amplió a operaciones de ganado bovino y equino, en las cuales ya intervine yo apoyándolo muy de cerca.

Luego de que terminé mis estudios de postgrado en agronomía de la Universidad de Texas A&M, teniendo en cuenta, como ya se mencionó, la variedad de microclimas existentes y la posición estratégica de Guatemala en relación al mercado estadounidense, el más grande del mundo, tuve la visión de apostar por la diversificación de los negocios agrícolas de la familia y de ahí que surgen los proyectos de producción, primero, de frambuesas y luego de moras para la exportación, llegando a constituirse como la operación más grande de berries o bayas en Guatemala, siendo que ahora, también nos estamos dedicando a la exportación de fresas y arándanos.

Seguidamente, tratando de poder ofrecer a los clientes una mayor gama de productos de calidad, se ampliaron la inversiones productivas para poder añadir a nuestra oferta exportable la producción de vegetales (arveja china, arveja dulce, ejote francés y minivegetales).

No obstante que a la fecha, estos proyectos no quedaron ahí, sino que tomando en consideración las extraordinarias condiciones para la inversión que hay en México (en cuanto a incentivos, condiciones de contratación, pero fundamentalmente la cercanía al mercado estadounidense, entre otros), invertimos en este vecino país, al igual que en Chile, seguimos teniendo confianza en nuestro país; así de este modo, uniendo la capacidad productiva de México, Chile y Guatemala, podemos surtir de producto fresco, sano, con calidad e inocuidad los 365 días del año.

Seguiremos invirtiendo en los cultivos de agroexportación en Guatemala, porque además que es conveniente el crecimiento de la industria manufacturera y de los distintos servicios (bancarios, logística, tecnológicos, etcétera), el ser humano nunca podrá prescindir de la agricultura, porque si esta llegara a desaparecer, como sobrevivirá y desarrollará sin alimentos.

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