Agenda urbana, desarrollo humano  y las ciudades intermedias

Por: Enrique Godoy, Comisionado Presidencial de Desarrollo Urbano, Competitividad Local e Infraestructura Crítica

La población mundial es cada vez más urbana. El crecimiento económico y el desarrollo sostenible del mundo depende cada vez más del desarrollo sostenible de esos territorios y la población que allí vivirá. Para el año 2050 el 75% de la población del planeta vivirá en ciudades.

Guatemala necesita una agenda urbana. Actualmente no contamos con una política pública de desarrollo urbano y ciudades, aunque está identificada su necesidad en el Katun 2032.  Guatemala está iniciando un proceso de urbanización que el resto de américa terminó hace 20 años. El promedio de urbanización de américa latina es 80% y Guatemala recién pasa 55%.

Ser el último país en ese proceso tiene ciertas ventajas, como aprender de las lecciones de los demás; aprender de los errores y los aciertos.

La primera lección es que el desarrollo de cualquier país pasa obligatoriamente por el desarrollo de sus ciudades. No hay un solo país desarrollado que sea predominantemente rural y agrícola. Necesitamos construir Ciudades-Región que articulen lo urbano con lo rural en cada región. Esto es fundamental en el Plan Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte (PAPTN).

Las personas se agrupan en ciudades para innovar, darle valor a sus productos e intercambiar productos y servicios de manera eficiente.  Un  desarrollo urbano planificado y ordenado es una prioridad de política pública que permite atender de manera más eficiente los servicios públicos de sus habitantes.  Esta primera lección implica comprender que necesitamos criterios nacionales para articular la relación entre esas ciudades y regiones metropolitanas entre si y hacia adentro de cada una de ellas con sus barrios. Esto implica construir la infraestructura urbana necesaria en esas ciudades y la conectividad entre ellas para generar competitividad local.

Lo urbano va desde pequeñas y medianas ciudades de 10 mil a 100 mil habitantes hasta regiones metropolitanas que llegarán a pasar el millón de habitantes como Xela y Cobán-Carchá

La segunda lección es la necesidad de diseñar políticas públicas que articulen la integración entre la población urbana y rural, en el marco de una visión de desarrollo de las personas en el territorio. La tendencia natural es que más de la mitad de los jóvenes del área rural buscan mejores oportunidades migrando hacia áreas urbanas. El camino empieza por la cabecera municipal, alguna ciudad intermedia regional, una región metropolitana cercana, Ciudad de Guatemala o migrar hacia Estados Unidos. El reto es generar condiciones de desarrollo en esas ciudades pequeñas, medianas e intermedias que faciliten el desarrollo en las comunidades más pequeñas y rurales. No es aislando ni enfrentando lo rural y lo urbano como ampliaremos la base de desarrollo si no articulando una relación entre las poblaciones de ambos territorios.

La migración pone presión a centros urbanos con mala infraestructura, sin planes de uso de suelo y sin institucionalidad para atender una población en búsqueda de oportunidades. Por estas razones necesitamos preparar esos territorios para convertirlos en ciudades ordenadas, incluyentes, competitivas y resilientes. Esto implica limitar la expansión urbana y cuidar los ecosistemas.

Obviamente no podemos ignorar que siempre habrá población rural. Que aunque bajará del 45% que tenemos hoy a alrededor del 20% del total, eso implica 8 millones de habitantes. Necesitamos invertir en el desarrollo humano (educación, salud y capacidades) en los territorios donde esté la población para asegurar un desarrollo humano integral. La pobreza rural es dura, pero la pobreza urbana es cruel. No planificar adecuadamente condenará a millones de personas a cinturones de pobreza urbana.

La lección más importante es que para lograr el desarrollo urbano sostenible y la implementación de una agenda urbana necesitamos una institucionalidad capaz de impulsar estas políticas. El proceso de urbanización va más allá de las capacidades municipales y de las instituciones existentes. Necesitamos el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda que implemente políticas públicas para construir vivienda en barrios y ciudades y no a 35 kilometros camino a ningún lado. Necesitamos apoyar las regiones metropolitanas de Cobán, Xela, Jutiapa, Guatemágica (Coatepeque-Reu-Mazate), Puerto Barrios, Zacapa-Chiquimula y Escuintla. Necesitamos construir el país para los próximos cincuenta años.

Atendamos a la población donde está mientras construimos las ciudades donde estará.

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