Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte: Un plan de todos los sectores y de cada ciudadano

Acisclo Valladares Urruela

Comisionado Presidencial para la Competitividad e Inversión            

Guatemala ha logrado avances importantes en la mejora del clima de inversiones. Un ejemplo claro es la estabilidad macroeconómica que el país ha mostrado en los últimos años. También podemos resaltar la disminución de la violencia, pues la tasa de homicidios ha alcanzado un nivel mínimo desde 2002 (alrededor de 28 por cada 100 mil habitantes). Y no olvidemos la lucha contra la corrupción, en la que las instituciones guatemaltecas, como el Ministerio Público y el Organismo Judicial, así como la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y los movimientos ciudadanos jugaron un papel fundamental durante 2015.

Estos logros, si bien son relevantes, no son suficientes para incrementar significativamente la atracción de inversión al país y alcanzar tasas de crecimiento para mejorar el nivel de vida de los guatemaltecos.

El reciente 23 de septiembre, dentro del marco del Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, tuve la oportunidad de participar en una reunión junto con representantes del Gobierno y sector productivo de Guatemala, El Salvador y Honduras, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Gobierno de Estados Unidos, incluido el vicepresidente Joseph Biden.

Durante este encuentro, el vicepresidente Biden comentó que para atraer inversión extranjera, los mismos empresarios locales deben mostrar fe en su país. Esto me pareció muy acertado: si nosotros mismos no estamos invirtiendo en Guatemala, no podemos pedirle a alguien más que lo haga por nosotros.

¿Qué nos corresponde a nosotros como Gobierno? Debemos comprometernos a utilizar los impuestos de la mejor manera posible, practicando una ejecución del gasto transparente, eficaz y eficiente. Además, es necesario priorizar aquellos proyectos que nos permitan reducir las brechas que tenemos en infraestructura y educación (principalmente vocacional o para el trabajo), variables que afectan el clima de negocios directamente.

Desde el Programa Nacional de Competitividad –PRONACOM-, nuestro principal instrumento es la Agenda Nacional de Competitividad (ANC), una política de país que busca generar desarrollo, calidad de vida, propiciar crecimiento económico y equitativo. Esta valiosa herramienta nos ayudará a mejorar el clima de negocios de Guatemala, al considerar distintos factores que apoyan la competitividad del país, desde la priorización de sectores con el mayor potencial de generación de empleo, hasta la identificación de brechas en logística, entre otras. Además, hemos tomado en cuenta la tendencia migratoria del país, así como la transición de lo rural a lo urbano, factores que hemos plasmado también en la Agenda Urbana GT, que se trabajó alineada a la ANC. Estas dos agendas se articulan con el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte.

Es por esto que desde PRONACOM fomentamos la convergencia y armonía entre el sector público, el sector  productivo, la sociedad civil y la academia, hacia la articulación y desarrollo de ciudades intermedias. Para su debido crecimiento, necesitamos priorizar la infraestructura y financiarla, ya sea a través de mecanismos innovadores de ejecución o por medio de plataformas existentes, como las Alianzas Público-Privadas (APP), las cuales trabajamos en conjunto con la Agencia Nacional de Alianzas para el Desarrollo de Infraestructura Estratégica –ANADIE-.

El desarrollo del país, y la visión compartida de una Guatemala próspera y pujante, debe ser trabajado y financiado por los guatemaltecos. Los invito a reflexionar en esto, fijémonos metas en conjunto y apostemos, así, por el país que queremos.

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